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El único mediador entre Dios y los hombres

Cuando Dios creó a Adán, este disfrutaba de una relación familiar con su Creador, una relación de hijo y padre. Dios, desde su derecho soberano, exigía y esperaba de Adán completa lealtad a sus mandamientos, y para probar su obediencia, introdujo la sencilla prueba de no comer el fruto de un único árbol; una prueba que no superó, desobedeciendo y pecando contra Dios y acarreándose mortales consecuencias. El pecado de Adán no se produjo porque naciera con una predisposición genética a pecar, como es el caso de todos sus descendientes. Adán pecó de forma consciente y deliberada contra la soberanía de Dios, contra el derecho de Dios para regir su vida. Él prefirió hacer caso a su esposa en vez de a su Padre y Creador (Gé 3:17), y en ese momento y de forma irreversible rompió su comunión con Dios. A partir de entonces, todos los descendientes de Adán hemos heredado el pecado, lo que nos hace estar alejados de Dios. Pero Dios ama a la humanidad y por eso siempre q...

¡Sólo en Jesús hay salvación!

Cuando nuestro primer antepasado Adán pecó, se alejó definitivamente de Dios, lo que finalmente causó su muerte (Gé 2:16-17; 3:6, 19) [ 1 ] . “ Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron ” (Ro 5:12), ya que “ no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque ” (Ec 7:20); y esto es porque todos y cada uno de nosotros fue “ vendido a la esclavitud del pecado ” (Ro 7:14), y dado que la justicia divina dicta que “ la paga del pecado es muerte ” (Ro 6:23), el trágico resultado es que “ en Adán todos mueren ” (1 Co 15:22). Sin embargo, “ mucho antes de que comenzara el mundo ” (1 Pe 1:20), Dios decidió un plan de salvación para la humanidad que necesariamente pasaba por respetar Su propia justicia ¿Cómo? Planteando el escenario de “ un rescate ” (1 Pe 1:18-20) que nos liberara del pecado y la muerte; y dicho rescate significó que fuéramos “...

Antes de llamarse Jesús

Antes de nacer como hombre, Jesús fue el Hijo que “ estaba en el principio con Dios ” (Jn 1:1-2), siendo “ antes de todas las cosas ” (Col 1:17), “ el primogénito de toda creación ” (Col 1:15). No solo eso, es además el “ Hijo unigénito ” de Dios (Jn 3:16) [ 1 ] en virtud de su posición singularmente especial entre todos los hijos de Dios. Parte de esta singularidad se manifiesta en el hecho de que “ en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles ”; “ todo fue creado por medio de él ” (Col 1:16) y “ sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho ” (Jn 1:3). Pero ser “ Hijo unigénito ” significa más. Implica además la existencia de una única y esencial relación de Dios con su Hijo, algo que se expresa en esta frase: “ el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre ” (Jn 1:18); lo cual quiere decir que Jesús se hallaba en la posición más cercana con Dios, donde compartía sus consideraciones y era obje...

Sigamos a Jesús, y solo a Jesús

¿Queremos conocer la Verdad sobre Dios pero nos hayamos confusos en medio de tantas corrientes religiosas? ¿Deseamos encontrar el verdadero sentido de nuestra existencia? ¿ A quién podemos ir para encontrar las respuestas? A Jesús , el único que con toda autoridad moral y religiosa puede decirnos: SÍGUEME (Mt 9:9; 16:24) Dios dice: “ Este es mi Hijo amado, en quien me complazco. ESCÚCHENLO ” (Mt 17:5). De ningún otro se dice esto, solo de Jesús. Es la voluntad de Dios que escuchemos a su Hijo a través de Su palabra, en especial los Evangelios, donde se guarda su vida y su obra. Cada vez que ocupamos nuestro corazón en lo que Jesús hizo y dijo, estamos recibiendo una invitación a seguirle, una llamada a creerle y obedecerle ¿Y qué sucede cuando respondemos a su llamada? ¿Qué sucede cuando vemos a Jesús con los ojos de la fe y le escuchamos con oídos obedientes? Adquirimos la promesa segura de vivir eternamente (Jn 3:35-36). Además, ahora podemos experimentar el ...