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El agua que ofrece Jesús (Juan 4:12-14)

¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo del cual bebió él mismo, y sus hijos, y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna (Juan 4:12-14)

El mundo está tan alejado de Dios que, sin saberlo, sufre grave deshidratación de Su presencia. Pero los que sí son conscientes de esa necesidad, al igual que el salmista claman: "Como ciervo sediento en busca de un río, así, Dios mío, te busco a ti" (Salmos 42:1) La persona que realmente siente sed va donde crea que hay una fuente de agua. Si ese es nuestro caso, nada nos impedirá ir a Cristo, el único que puede satisfacer plenamente nuestra sed espiritual.

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