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El Cordero de Dios (Juan 1:29)

Al día siguiente, Juan vio a Jesús que se acercaba a él y dijo: ¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! (Juan 1:29)

Jesús fue el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Para apreciar mejor lo que eso significa podemos reconsiderar la escena bíblica cuando Abraham se dispuso a sacrificar a su propio hijo unigénito. En ese momento el ángel se lo impidió, y a continuación es cuando se representa proféticamente lo que Dios preparaba para la humanidad:

Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo (Gé 22:13)

Al proveer a Abraham un carnero, Dios señaló su plan de ofrecer a Su Hijo como el Cordero que habría de morir en lugar de todos los seres humanos, de manera que lo que Abraham hizo prefiguró lo que Dios hizo con su Hijo, porque justo lo que Dios Le mandó a Abraham y luego impidió que realizase, fue precisamente lo que Él mismo llegó a realizar con Su propio Hijo, mostrando de este modo que tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna (Jn 3:16) Hemos de darnos cuenta que hacer posible la redención de la humanidad supuso un grandísimo sacrificio para Dios y Su Hijo, y la escena de Abraham y su hijo así lo ilustró.

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