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La motivación tras las obras justas (Mateo 6:1)

Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa (Mateo 6:1) Estas palabras ponen el foco de atención en los motivos de nuestras obras justas. Jesús nos enseña que si nuestro motivo es llamar la atención de los demás, perderemos la mayor recompensa y el mayor reconocimiento al que podemos aspirar: el que otorga nuestro Padre celestial. Notemos que Jesús no dice que nos abstengamos de realizar obras justas delante de los hombres, sino que, cuando lo hagamos, nuestra motivación no ha de ser para que los demás nos vean (Mt 5:16) La Biblia no solamente nos enseña lo que debemos hacer, sino también el propósito y la motivación con los cuales debemos obedecer. El deseo afanoso de obtener la atención, aprobación y aplauso de otros es una tentación constante para los súbditos del reino. Por lo tanto, debemos examinarnos, porque no basta con ofre...

Amar a los enemigos (Mateo 5:43-48)

Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”. Pero yo digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en los cielos. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos como su Padre celestial es perfecto (Mateo 5:43-48; Lucas 6:32-36) La palabra utilizada aquí para amar es ágape . El amor ágape consiste es querer a toda persona independientemente de su proceder. Quien expresa este amor odia las injusticias, pero se guarda de perjudicar a la persona que las realiza; más bien, pretende el mayor bien para ella. Jesús no nos pide que amemos a nuestros enemigos igual que amamos a nuestra familia...

No resistan al que les haga mal (Mateo 5:38-42)

Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pero yo digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la camisa. Si alguien te obliga a llevarle la carga una milla, llévasela dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda (Mateo 5:38-42; Lucas 6:29-30) Aquí Jesús está enseñando con varios ejemplos, un principio de cómo el amor ha de responder a situaciones donde lo normal es tener deseos de vengarse, o al menos sentirse molesto. Respecto a la famosa expresión “devolver la otra mejilla”, Jesús no quiso decir que se debería pedir más bofetadas. Él mismo, cuando se le abofeteó en la cara durante su juicio, protestó a quien le maltrató diciendo: “ Si he hablado mal, da testimonio de lo que he hablado mal; pero si hablé bien, ¿por qué me pegas? ” (Jn 18:22-23) La ...

No jurar (Mateo 5:33-37)

También han oído que se dijo a sus antepasados: “No faltes a tu juramento, sino cumple con tus promesas al Señor”. Pero yo digo: No juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer que ni uno solo de tus cabellos se vuelva blanco o negro. Cuando ustedes digan “sí”, que sea realmente sí; y cuando digan “no”, que sea no. Cualquier otra cosa que digan más allá de esto proviene del maligno (Mateo 5:33-37) Jesús nos enseña que nunca debemos necesitar de un juramento para garantizar lo que decimos. Se nos debe conocer por ser personas que siempre decimos la verdad. Clemente de Alejandría decía que los cristianos deberían vivir de tal manera y demostrar tal carácter que a nadie se le ocurriera nunca exigirles un juramento. Cuando dice: " Cualquier otra cosa que digan más allá de esto...

El divorcio (Mateo 5:31-32)

Se ha dicho: “El que se divorcia de su esposa debe darle un certificado de divorcio”. Pero yo digo que, excepto en caso de inmoralidad sexual, todo el que se divorcia de su esposa la induce a cometer adulterio y el que se casa con la divorciada comete adulterio (Mateo 5:31-32) Tanto para la cultura judía, y sobre todo para la griega, la enseñanza de Jesús sobre la fidelidad en el matrimonio suponía una extraordinaria novedad. Para los judíos, a pesar del favorable trato que Dios le daba a la mujer, ésta era considerada poco más que una cosa, una pertenencia. La mujer no tenía derecho a divorciarse por ningún motivo, mientras que el hombre podía hacerlo bajo cualquier motivo, que para muchos podía ser: quemar el pan, echar mucha sal en la comida, por no llevarse bien con los suegros, etc. Pero para Jesús, y por tanto, para todos los cristianos, solo hay una causa a la vista de Dios que puede ser motivo de divorcio: la fornicación. Por lo tanto, cualquie...

Cirugía espiritual (Mateo 5:29-30)

Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo y no que todo él vaya al infierno (Mateo 5:29-30) Aquí Jesús dice qué hacer para no codiciar a una mujer. Habla de sacarse un ojo o cortarse una mano, figuras simbólicas que trasladan el mensaje de lo necesario de hacer una "cirugía espiritual", lo que en español se llama "cortar por lo sano". Si uno tiene un hábito o una relación que le lleve a cometer adulterio en el corazón, lo mejor es terminar con ello de forma radical, cueste lo que cueste. Por ejemplo, si alguien ha caído en el sucio hábito de ver pornografía en internet, es mucho mejor decidir a no utilizar internet, que permitir que ese hábito lo conduzca a perder la relación con Dios. Anterior --- Lista de temas ...

Adulterio en el corazón (Mateo 5:27-28)

Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio”. Pero yo digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón (Mateo 5:27-28) Otra vez Jesús lleva los asuntos al corazón, donde nacen los buenos y malos deseos (Mr. 7:21-23) Según la interpretación de los escribas, el pecado consistía en llevar a cabo el acto de adulterio. Jesús dice que, ante los ojos de Dios, el que permite y acaricia tal pensamiento en su corazón ya es un adúltero. Esa mirada prolongada, sensual, saboreando la fantasía de una relación ilícita, indica una actitud que ofende a Dios; y al excitar ese deseo en el corazón, fácilmente se es capaz de cometer el acto físico de adulterio cuando las circunstancias sean propicias. Anterior --- Lista de temas --- Siguiente

Reconcíliate pronto con tu adversario (Mateo 5:25-26)

Reconcíliate pronto con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo (Mateo 5:25-26) Parece que el punto a aprender es este: cuando ocurra un conflicto personal hemos de reconciliarnos lo antes posible ; de lo contrario, el problema que tengamos se puede acrecentar y complicar. La amargura engendra amargura. Por eso, el factor tiempo es importante a la hora de arreglar los problemas con nuestro semejante. Anterior --- Lista de temas --- Siguiente

Reconcíliate con tu hermano (Mateo 5:23-24)

Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda (Mateo 5:23-24) Aquí aprendemos que nuestra relación con Dios puede quedar interrumpida si hemos actuado mal contra nuestro semejante y aún no lo hemos arreglado. Como dice William Barclay: “Jesús deja bien claro este hecho fundamental: No podemos estar en paz con Dios a menos que lo estemos con nuestros semejantes; no podemos esperar el perdón a menos que hayamos confesado nuestro pecado, no sólo a Dios, sino también a los hombres, y a menos que hayamos hecho todo lo posible para evitar sus consecuencias prácticas. Algunas veces nos preguntamos por qué hay una barrera entre nosotros y Dios; a veces nos preguntamos por qué nuestras oraciones parece que no sirven para nada. La razón podría ser muy bien que somos nosotros los que hemos...

Insultos graves (Mateo 5:21-22)

Habéis oído que se dijo a los antepasados: «No matarás» y: «Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte». Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: «Raca» a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: «Idiota», será reo del infierno de fuego (Mateo 5:21-22) Jesús habla del mandamiento “no matarás” y lleva el asunto a la condición del corazón donde nacen las actitudes violentas. Comienza a hablar de " aquel que esté enojado con su hermano " , prohibiendo toda clase de enojo o de ira para con su hermano, seguramente la ira que se va alimentando, que perdura demasiado tiempo. Habla de quienes digan “ Raca ” a su hermano. Raca era una palabra de sumo menosprecio. Quien trata así a su hermano se hace culpable del pecado del desprecio, que puede ser originado por el orgullo de clase, por la mejor condición económica, e inclus...

Sois la luz del mundo (Mateo 5:14-16)

Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo (Mateo 5:14-16) Jesús dice a sus discípulos que son la luz del mundo. La luz hace que podamos distinguir la realidad, en este caso la realidad de Dios que antes no veíamos, pero que ahora sí, gracias a que Él hace ‘brillar su luz en nuestro corazón para que conozcamos Su gloria’ (2 Cor 4:6) De modo que podemos ser luz, no porque poseamos una fuente de luz en nosotros mismos, sino que procede de Dios, y así como la luna refleja la luz del sol, la luz que propaguemos es sólo un reflejo de la luz que Dios hace brillar en nuestros corazones. Jesús también dice que hagamos brillar nuestra luz delant...

Sois la sal de la tierra (Mateo 5:13)

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué será salada? No sirve ya para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres (Mateo 5:13; Lucas 14:34-35) En tiempo de Jesús, la sal era el más común de todos los conservantes. Se usaba para evitar que las cosas se corrompieran. Si el cristiano ha de ser la sal de la tierra, debe tener una cierta influencia desinfectante en las personas que le rodean. Todos sabemos que hay ciertas personas en cuya compañía es fácil ser buenos; y que también hay ciertas personas en cuya compañía es fácil bajar el listón moral. El cristiano debe ser un antiséptico purificador en cualquier lugar en que se encuentre; debe ser la persona que, con su presencia, se les haga más fácil a otros ser moralmente limpios. Por otra parte, la cualidad más obvia de la sal es el sabor que da a las cosas. Los alimentos sin sal son insípidos y hasta desagradables. El cristiano es a otros lo que la ...